Nuevas ampliaciones; mayores objetivos.

Si hay algo necesario para ejecutar un proyecto deportivo, es retener los pilares básicos que pueden hacerlo posible. Y es por ello que el Arsenal y el Aston Villa han dado un pase al frente en este aspecto.


Visto el devenir del equipo londinense hasta el mes de diciembre, todo indicaba que Aubameyang iba a dejar el equipo al terminar la temporada. Por aquellas, el club londinense era un conjunto apático, un equipo en el que muchos hacían la guerra por su cuenta y muy pocos remaban en la misma dirección, muchos atacaban pero pocos ayudaban a defender…: un equipo sumergido en un caos deportivo. Pero llegó el español Arteta al banquillo Gunner y lo cambió todo. Entendió el problema de Arsenal y en base a lo que tenía, impuso una idea de juego, una forma de jugar con la que sus jugadores se sintieran cómodos. Y claro, el tiempo le dio la razón al vasco, por lo que empezaron a llegar las victorias.


Hasta el final de temporada estuvo el equipo peleando por meterse en competiciones europeas. Al final no lo lograron por esa vía, pero sí que le ganaron al Chelsea la final de la FA Cup por 2-1, con doblete del gabonés incluido. Al poco de volver de las vacaciones, el Arsenal jugaría la Community Shield contra el poderoso Liverpool. Y volvió a ganar; y Aubameyang volvió a marcar. Quedaba bastante claro que el club tenía que hacer un esfuerzo por retenerle. Y así lo hizo: el pasado marte, el tan codiciado delantero, renovaba con los londinenses hasta junio de 2023. De esta forma, unido a poder retener a otros pilares básicos del club, al fichaje de Willliam (a coste 0 en traspaso), al del central Maglhães, a la nueva cesión de Ceballos, deben de darle un plus al equipo rojo. Qué mejor noticia para toda persona aficionada al club que retener a su capitán.




Y en Birmingham hicieron lo propio en el caso de Grealish, un jugador mayúsculo y que tenía muchas papeletas de salir del club en una búsqueda de retos mayores. Tras una 1ª vuelta desastrosa, “el chico malo” del Aston Villa, dio un paso al frente y ayudar al equipo a salvarse cuando muy pocos lo esperaban. La temporada anterior ya había sido pieza clave en el ascenso del equipo. Y es que para un equipo como el Aston Villa, tener y ser capaz de retener en sus filas a un jugador que le aseguró el trabajo del inglés, y su cifra goleadora, es oro puro. Encima el jugador, que tiene 25 años, lleva 19 años en las filas del club, por lo que no es un equipo cualquiera para él: es SU EQUIPO. El conjunto por el que siente y padece ya desde niño, lo ha renovado por 5 temporadas; de esta forma se asegura su continuidad hasta que “el capitán” empiece la treintena de edad.



Gran jugada de ambos clubes; ahora deben crear en torno a sus capitanes un proyecto sólido que les permita soñar con cotas mayores de las que hasta ahora tenían. Ya veremos si al final lo logran, pero una de las primeras piedras está puesta. ¡¡Mucha suerte!!

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