"Yo me equivoqué y pagué, pero la pelota no se mancha"


El 11 de Noviembre de 1918 se ponía fin a la Primera Guerra Mundial. El 28 de Septiembre de 1928 se descubría la Penicilina. El 2 de Septiembre de 1945 se daba oficialmente por terminada la Segunda Guerra Mundial. Y el 30 de Octubre de 1960 nacía en Lanús un niño que, sin saberlo, iba a cambiar la vida de la gente de una ciudad, un equipo y dos naciones. Ese no es otro que Diego Armando Maradona.


De ascendencia croata y gallega, Diego fue otro chico más que pasó por dificultades en su infancia. Y es que Maradona era el quinto de ocho hermanos; creció en el difícil barrio de Buenos Aires, Villa Fiorito. Pero antes del profesionalismo, Maradona tuvo una época formativa.


A los 7 años de edad, ingresaba en las filas del Estrella Roja, club creado por su padre, fundado también para que los niños del barrio se divirtieran y dejaran sus problemas de lado durante unas horas. En el club ya empezaba a dejar muestra de su habilidad innata con un balón en los pies. En el club estaría 4 temporadas, pero la última, la compaginaba con su inclusión en Los Cebollitas (así era cómo apodaron a la camada nacida en 1960 en Argentinos Juniors). Con Diego en sus filas, empezaron a ganar, incluidos los Torneos Evita, muy reconocidos por aquel entonces.


Otros 4 años estaría El Pelusa formándose en el conjunto, hasta que dio el salto al primer equipo de la entidad porteña. Maradona estaba ya en boca de todos, y todo el mundo esperaba su debut con la casaca. Tal día llegó el 20 de Octubre de 1976 con un joven Diego que estaba a días de cumplir los 16 años. Lo hizo en el Campeonato Metropolitano. Juan Carlos Montes, le dijo en la previa del partido "juegue como lo hace en los entrenamientos, como usted sabe, y si puede tire un caño". Y así lo hizo en ese partido, ante Talleres de Córdoba: Juan Cabrera iba a ser el primer jugador en la historia del fútbol profesional que recibiese el primer caño de Diego Armando Maradona... el primero de muchos. Hubo que esperar alguna semana más para ver su primer gol como profesional, el cual se lo hizo a San Lorenzo. En el 78 se consagró máximo goleador del Torneo Metropolitano y en el 79 y 80 lo haría tanto del Torneo Metropolitano como del Torneo Nacional.


Recién llegado el 81, Diego pidió ser transferido. Tuvo varias ofertas, tanto de Argentina como del fútbol colombiano como del inglés. El mayor interés económico en su país lo mostró River Plate, que además estaba dispuesto a situarle en el rango de mejor pagado de la plantilla. Pero él, pese a la imposibilidad financiera de traspaso de su siguiente club, quería ir a Boca. Y terminó yendo a Boca, en donde estuvo cedido temporada y media con opción de compra.


En el club xeneize, ganaría la Primera División de Argentina en el 81. A los pocos meses de tal hecho, Maradona iba a jugar su último partido con la casaca de Boca antes de dar el salto a Europa.

Y es que el Fútbol Club Barcelona, se hizo con sus servicios por 7.2M€, cifra alta para aquella época, antes del inicio del Mundial de España 82. El barcelonismo estaba ilusionado con el fichaje y tenía ganas de verlo con la celeste en la gran cita antes de enfundarse la blaugrana.

En el club, compartiría vestuario con jugadores como Schuster o Quini. En su etapa en la ciudad condal, el genio iba a lograr 38 tantos y 24 asistencias en 54 encuentros. Además, lograría levantar una Copa del Rey, una Copa de La Liga y una Supercopa de España.

Una lesión de 3 meses y una hepatitis de otros tantos, privaron al barcelonismo de poder disfrutar más partidos de la calidad y clase Núñez y Maradona en la presentación del Cebollita.


A raíz de una sanción de 3 meses impuesta a Maradona, y a otros jugadores, por acontecimientos en la final de la Copa del Rey del 84, iba a provocar que Núñez terminase aceptando una oferta por el argentino de 7.5M€ proveniente del Nápoles.

Goles de Maradona con la azulgrana.


Y es que Nápoles y el Nápoles no se entienden sin Maradona y Diego no se entienden sin la ciudad y sin el club. Ante la posibilidad de que la operación se torciese, hubo gente en Nápoles que se decretó en huelga de hambre. Felizmente para la gente napolitana, el pase se dio y nadie iba a poder imaginar lo qué se avecinaba en los próximos años en el club, en la ciudad, en la propia Italia e incluso en todo el mundo del fútbol.


El 5 de Julio de 1984 fue el día de su presentación. En las gradas San Paolo se dieron cita 80000 personas asimismo como muchos medios informativos de la época. Al subir al campo, alzó los brazos para saludar y fue ahí cuando escuchó al unísono "Dieeeegooo / Dieeeeegooo". La entidad había apostado fuerte por él; y es que había estado luchando por no descender y todo seguidor napolitano ponía esperanzas en Diego. Además, el sur del país estaba inmersa en una profunda crisis económica y muy oprimida por el centro y norte del país. Igualmente, deportivamente hablando, todas las ediciones del Calccio, excepto una que se la llevó el Cagliari, fueron a parar a manos de equipos de la zona centro y norte del país. En la presentación, Maradona dijo

"Quiero convertirme en el ídolo de los pibes pobres de Nápoles, porque son como era yo cuando vivía en Buenos Aires".

En una ciudad que estaba sufriendo, tenían al Diego. Y por ello, esa felicidad volvió a la vida napolitana. Y es que el argentino, se había ganado a la afición incluso sin haber debutado. Las palabras que había dicho en su presentación, no se iban a quedar en el baúl de los recuerdos.

En la temporada 85/86, el Nápoles había conseguido el 3º puesto en liga, algo que pocos años sería impensable en un equipo que luchaba por no descender. Y esa temporada llevaron las ganas a superarse. Fue en la 86/87 cuando el Nápoles iba a hacer historia y se iba a consagrar campeón de la Liga de Italia y la Copa, algo que hasta entonces sólo habían conseguido Torino, Juventus e Inter en toda la historia del fútbol transalpino. Habían ganado a los clubes hegemónicos italianos como lo eran hasta entonces Juventus, Inter y Milán. Desde entonces, hablar de Nápoles es hablar de Maradona.

Pero meses antes de tan exitosa carrera en Italia, El 10 iba a alcanzar la gloria con la zamarra argentina. Lo haría en el Mundial de México 86 derrotando a la Alemania Federal de Mattäus y Rummenigge por 3-2 en la final. En la final, marcarían para los latinos Brown, Valdano y Burruchaga. Fue en este Mundial, en el que Maradona protagonizaría su famosa Mano de Dios ante Inglaterra en cuartos de final. También en ese partido tuvo lugar su obra de arte convertida en gol, para mucha gente, el mejor gol de la historia del fútbol:

Jorge Valdano llegó a decir en una conferencia en A Sede del Celta, que al principio no entendía por qué Maradona con Argentina apenas bajaba a defender mientras que a él sí que se lo exigían, pero cuando vio su inmensa calidad jugando junto a él, lo entendió perfectamente. Aparte del título de campeón del mundo, logró también el de 2º máximo goleador del torneo y el de mejor jugador del certamen.

En el Estadio Azteca de México DF.


Además de tan exitoso año para el Nápoles aquella 86/87, ese no sería el final de los éxitos del jugador argentino en las filas del conjunto italiano. Al año siguiente de ser bicampeón, logró dos subcampeonatos seguidos en Serie A. En el 2º de ellos, llegaría además, el único título europeo de la historia del club hasta la fecha: la Copa de la UEFA. En la final derrotaron al VfB Stuttgart con un global de 5-4.


En las 2 posteriores temporadas, el Nápoles iba a conseguir alzar otro título de liga y la Supercopa de Italia (uno por temporada), en las que serían las últimas del 10 al frente. En sus 7 años en Nápoles, además de los títulos, logró materializar 115 goles y repartir 77 asistencias convirtiéndose también en el máximo goleador de la historia del club hasta esa fecha (actualmente tal honor corresponde al eslovaco Marek Hamšík).


Diego había conseguido cumplir sus palabras del día de su presentación, convertirse "en el ídolo de los pibes pobres de Nápoles". Y no sólo de los pibes pobres; lo había logrado con toda la afición napolitana, parte sur de Italia (en cierta medida) y de su propia argentina natal.


Tras una sanción de 15 meses, el Pelusa acabó en las filas del Sevilla con un pago previo de 6.3M€. En las filas sevillanas, coincidió con jugadores de la talla de Simeone o Davor Suker. En la capital andaluza conseguiría 8 goles y 13 asistencias a sus 32 años. Tras su paso por Sevilla, Diego volvió a su Argentina natal. Y lo hizo para enfundarse la camiseta de Newell's Old Boys. Allí no consiguió anotar ningún tanto en sus 5 partidos y, tras el Mundial de USA 94, fue sufrió otra sanción de 15 meses. Al término de la misma, volvió a ponerse la camiseta de Boca. En Buenos Aires anotó sus últimos 35 goles, además de ser el máximo goleador de la historia de su país (hoy en manos de Lionel Messi), antes del retiro.


La figura de Maradona dentro de los terrenos de juego, quedará más allá de los goles y asistencias que dio. Supuso, de hecho aún supone, alegría para la gente, esperanza, superación... dejó bonitos recuerdos con un balón en los pies. Hubo incluso quién creo la Iglesia Maradoniana en torno a su figura por todo lo qué hizo por sus seguidores. Asimismo, existe en Nápoles un museo del 10 que no viene en ningún plano turístico de la ciudad:

https://twitter.com/LaNacionPy/status/1331652315317755917?ref_src=twsrc%5Etfw%7Ctwcamp%5Etweetembed%7Ctwterm%5E1331652315317755917%7Ctwgr%5E%7Ctwcon%5Es1_c10&ref_url=https%3A%2F%2F70724885-8160-42c4-9e60-434537b51bb6.usrfiles.com%2Fhtml%2Fdb9376e69cfa487ea0fa0b912ae51a4f_v1.html


Boca, ante todo lo que le dio El Pelusa al club y al fútbol argentino, le hizo un partido de homenaje en 2001. Así rezaba el discurso de Diego:

El fallecimiento de Maradona, deja un legado más allá de su etapa como futbolista. Diego, se crio como mucha gente, en un barrio duro, con una infancia complicada en una familia numerosa. Pero tenía un don, y lo aprovechó. Se ganó a la gente con sus regates y goles; desde que aterrizó en Italia, marcó un antes y un después en el fútbol no solo italiano sino mundial. Su imagen en los terrenos de juego, muestra a alguien con un afán de superación inmenso y que llenó de esperanza, alegría y orgullo a una población que lo había pasado mal. Además, con Maradona en las filas del Nápoles, consiguieron vencer y hacer frente a la aristocracia imperante en Italia en aquel entonces.


Maradona ha fallecido, como todos y todas haremos en algún momento. Y él, ha dejado un gran recuerdo en mucha gente que va más allá del propio fútbol. Marca en la portada de hoy tilda lo siguiente:

No nos llevaremos nada material cuando dejemos este mundo, por eso, como seres humanos que somos, deberíamos de dejar bonitos recuerdos en la gente que nos rodea tal como hizo el 10 en mucha gente de Argentina, de Nápoles y del mundo del fútbol. Y es que al final, lo importante es ser buena persona, ¿o no?

https://twitter.com/juventusfc/status/1331662895692853248?ref_src=twsrc%5Etfw%7Ctwcamp%5Etweetembed%7Ctwterm%5E1331662895692853248%7Ctwgr%5E%7Ctwcon%5Es1_c10&ref_url=https%3A%2F%2F70724885-8160-42c4-9e60-434537b51bb6.usrfiles.com%2Fhtml%2Fdb9376e69cfa487ea0fa0b912ae51a4f_v1.html

La Juventus así lo despedía ayer.


Hasta siempre, genio.

Imagen de La Bombonera con la luz encendida de su palco que allí tiene.

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